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miércoles, 8 de enero de 2014

La siesta

Garfield y su siesta
Todos conocemos las bondades de la tradicional "siesta", pero no todos son adeptos a la misma, y algunos incluso la rechazan expresa y voluntariamente, mientras que otros no la pueden hacer debido a cuestiones de tiempo. 
Se dice que la siesta no debe superar los 20 a 30 minutos. La siesta de más de 30 minutos puede desajustar tu reloj biológico natural y causar insomnio por la noche.
La siesta es una costumbre consistente en descansar algunos minutos, aunque algunos lo toman durante horas. Normalmente se realiza después de haber tomado el almuerzo, entablando un corto sueño con el propósito de reunir energías para el resto de la jornada.
Está presente en algunas partes de España y Latinoamérica, pero también en China, Taiwán, Filipinas, India, Italia, Grecia, Francia, Oriente Medio y África del Norte. 
Para vivir mejor podrías tomarte unos minutos para la siesta, pero la misma no es ninguna condicionante, dado que el cuerpo humano con descansar las 8 horas diarias, tiene suficiente descanso para todo lo que va de la jornada. Ahora, por ciertas circunstancias especiales, pudiste haber trasnochado, entonces sería muy útil por allí alguna siestita, si bien el sueño perdido ya nunca se recupera, aunque te pases durmiendo todo el resto de la jornada siguiente.
La palabra "siesta" viene de la hora sexta romana, que designa la hora solar sexta, correspondiente a las 12 del mediodía con respecto al sol, o sea, alrededor de las 14.00 horas., momento en el cual se hacía una pausa de las labores cotidianas para descansar y reponer fuerzas.
No se trata solamente de una costumbre española, sino que también tiene una explicación biológica, y en puridad en varios países la práctica de esta costumbre es muy común. 
Además, hay que reconocer que luego de un buen almuerzo, pues cualquiera tiene un poquito de sueño y ello se debe al descenso de la sangre después de la comida desde el sistema nervioso al sistema digestivo. 
Está demostrado científicamente que una siesta de no más de 30 minutos (más tiempo puede trastocar el reloj biológico natural y causar insomnio por la noche) mejora la salud en general y la circulación sanguínea y previene el agobio, la presión o el estrés. Además, favorece la memoria y los mecanismos de aprendizaje y proporciona la facultad de prolongar la jornada de trabajo al poderse resistir sin sueño hasta altas horas de la noche con poca fatiga acumulada.
Personajes como Albert Einstein cantaron sus alabanzas y Winston Churchill, que aprendió la costumbre en Cuba, fue un entusiasta cultivador de la misma, con la consecuencia inesperada de que sus colaboradores quedaban rendidos cuando le veían a él tan fresco a las dos de la madrugada y con ganas de trabajar más, durante los días de la Segunda Guerra Mundial. Uno de los escritores más importantes de la literatura española del siglo XX, premio Nobel, Camilo José Cela, con su sarcasmo habitual, ensalzó la práctica y disfrute de esta costumbre tan española. El novelista decía de la siesta que había que hacerla "con pijama, Padrenuestro y orinal".

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Otros grandes personajes como Garfield y Homero, le rinden harto culto a la siesta, sin importarles mucho el horario para el efecto, y siendo de cumplimiento riguroso la misma. 
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Existe muchas alegorías, pinturas y obras literarias al respecto
Bonnard, La siesta




Siesta 1905 
John Singer Sargent

La siesta, 1903
Sorolla

The model
1920




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